ARTE CONTEMPORANEO: UN ESPACIO PARA LA MENTE.
- Paula Atenza
- 7 jun 2023
- 3 Min. de lectura

El título de esta crítica no es fortuito, pues nos plasma precisamente la tarea que lleva a cabo a día de hoy el arte contemporáneo. El mismo, ofrece un espacio para la reflexión, un arte que se torna un camino hacia uno mismo, hacia la libre introspección, hacia la experimentación, la prueba y error, hacia lo arriesgado. Y es precisamente en la exposición Se cuenta detrás del hueso - Un espacio de dolor, de Joseph Beuys donde vemos plasmados estos contenidos. Que permiten, si más no, sacar una gran cantidad de conclusiones únicas para cada individuo que la vaya a ver y por supuesto, dejarse llevar por ella.
Joseph Beuys fue un reconocido artista alemán que vivió entre 1921 y 1986. Se considera uno de los artistas más influyentes del siglo XX y tuvo un reconocido impacto en el arte contemporáneo y en la forma en que se concibe y se practica. Beuys trabajó en distintos medios como por ejemplo la escultura, la performance, las instalaciones y el dibujo. Su obra, generalmente, se caracteriza por ser una combinación única de diferentes elementos como conceptuales, espirituales y políticos. A su vez, es importante destacar que aborda temas como la sociedad, la política, la educación, la espiritualidad y el medio ambiente.
En esta exposición Beuys pone, de nuevo, en práctica todo el conglomerado de elementos que caracterizan sus trabajos, en especial el conceptual y espiritual. Transforma un espacio común en uno de reflexión y exploración de conexiones metafóricas y simbólicas entre fenómenos naturales y filosóficos. Esto lo lleva a cabo recubriendo las paredes de plomo y colocando en el techo una bombilla encendida junto a la que se encuentran dos anillas plateadas de medidas distintas.
La idea central de dicha instalación nos presenta el principio de hermetismo, reducción y aislamiento del exterior. Estos conceptos semejantes se desarrollan en un espacio, mencionado anteriormente. Esta obra no ofrece una única perspectiva, pues el sentido de la misma lo completa el propio/a espectador/a que es a la vez participante. La obra que se exhibe en este caso es la propia instalación y aquellas reflexiones que aporta el espectador de la misma, lo que dista mucho de lo que conocemos comúnmente como una exposición de obras en la que vamos paseando mientras paramos nuestro cuerpo frente a la obra que más nos llama la atención para apreciar su belleza, su contenido, su historia, etc. El espacio expositivo, en este caso, es la obra y aunque a simple vista no exista una coherencia visual y conceptual, es la tarea del espectador desentrañar esta unión entre ambos conceptos, porque tras abrir la mente, se encuentra.
Aquello que va más allá en las exposiciones de arte contemporáneo como es en este caso la de Beuys, es precisamente el impacto emocional y el mensaje. La reflexión profunda a la que nos lleva podría incluso rozar los límites de hacernos pensar sobre nuestra propia existencia. Nos llevaremos este pensamiento a casa, lo meteremos en la lavadora y a centrifugar. En esta exposición Beuys contrasta lo que es un espacio hermético con la presencia de una luz potente, que nos ilumina. Y a partir de aquí, pueden surgir tantas ideas como personas existan en el mundo.
Claro está que está exposición invita a la reflexión, a desarrollar tu lado mas intelectual, que sin querer, muchas veces lo mantenemos oculto bajo el yugo de una sociedad dependiente y pendiente de aplicaciones, programas y elementos que nos anestesian la capacidad para poder desarrollar nuestro propio yo.




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