La Nave Gaudí no tiene nada que envidiarle al MACBA
- Maria Gonzalez Anton
- 7 jun 2023
- 2 Min. de lectura
El arte contemporáneo en la periferia
En la Nave Gaudí, ubicada en Mataró, se encuentra una exposición sobre Albert Ràfols Casamada, uno de los artistas catalanes más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Se trata de una iniciativa de Luis Bassat y el Consorcio Museo de Arte Contemporáneo de Mataró para conmemorar el primer centenario del nacimiento del pintor. En esta exposición se hace un recorrido de cada una de sus etapas artísticas, desde los últimos años de la década de los cuarenta hasta los primeros años del nuevo milenio. Nos permite sobrevolar su trayectoria plástica o al menos hacer patente la evolución formal y conceptual de su pintura. A lo largo del trayecto se encuentran expuestos cuadros de diferentes tamaños y hechos con diferentes técnicas como por ejemplo el collage, dibujos hechos con lápiz y también encontramos un video donde varios artistas y licenciados en arte hablan sobre la exposición y el artista.
Respecto al lugar en el que se desarrolla dicha exposición, la Nave Gaudí se trata de un salón industrial dedicado al arte, es decir, no estamos hablando de una institución museística como lo es el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y es por esa razón que no dispone de los recursos ni los materiales necesarios para poder realizar una gran exhibición como se podría hacer en un museo. No obstante, resulta sorprendente la manera en que los encargados han sabido adaptarse al espacio, obteniendo como resultado una exposición sencilla y acogedora a la vez que placentera.
El recorrido es sencillo y cómodo, la organización y distribución de las obras hace que la exposición sea fácil de seguir y la luz ayuda a crear un ambiente tranquilo en el que poder disfrutar de las obras. La exposición en su conjunto es simple, pero como declaró Platón, “la belleza está en la simplicidad” y es que muchas veces los amantes del arte prefieren una exposición simple y fácil de comprender, a una exposición sobrecargada de recursos de la que sales sobre estimulado y sin saber muy bien qué acabas de ver. Por no mencionar que la presencia de niños jugando al “pica la pared” dificulta aún más la concentración y el disfrute. Además, el hecho de que sea simple no tiene por qué tener una connotación negativa, ya que se mantiene fiel a las ideas y obras del pintor, factor muy importante en una exposición.
Lo que sucede en museos de zonas centralistas en muchas ocasiones es que las exposiciones tienden a ser vulgares y pretenciosas, teniendo como finalidad exponer un producto y convertir a la obra de arte en un objeto de consumo. En cambio, las exposiciones que se alejan de la zona centralista y se encuentran en la periferia tratan a la obra de arte de lo que es, una obra de arte. No pretenden vomitar purpurina sobre los espectadores para agradarles y que luego se compren un recuerdo en la tienda del museo, sino, simplemente, que el visitante pueda observar, crear su propia reflexión y gozar de las obras expuestas. En este caso, la exposición de la colección Bassat es un buen ejemplo de ello. No busca nada más que exponer la obra del artista sin esperar nada a cambio.




Comentarios