MÁS PROTAGONISMO QUE NUNCA
- Julia Net Valiente
- 7 jun 2023
- 3 Min. de lectura
CUANDO EL ARTE DIGITAL CEDE SU ESPACIO AL PÚBLICO
Es evidente que el sistema de las imágenes digitales se ha impuesto de manera polémica dentro del mundo del arte. Mediante el análisis de la exposición Digital Impact se pretende hacer entender que lo que ha desencadenado la combinación de la digitalización artística con el furor de hacer partícipes a los sujetos que la contemplan, ha cambiado por completo la recepción del arte.
Por: JÚLIA NET VALIENTE

Future You, 2019 d'Universal Everything a l'exposició Digital Impact
Nos hemos llenado la boca de hablar de las nuevas tecnologías, los nuevos medios emergentes, la inteligencia artificial y compañía, durante estos últimos años. Hemos creado un universo paralelo donde lo palpable no tiene cabida y lo analógico está en fuera de juego. Y, aun así, el mundo sigue girando. Hace unos pocos años lo más bien valorado parecían ser las experiencias inmersivas que se creaban a partir de las obras de los modernos; Van Gogh, Monet, Klimt, etc. era llevados a su extremo, eufóricamente, para atraer a la masa. Con Digital Impact vemos que la innovación artística digital no solo se usa para intentar revivir a los muertos como una posible estrategia de márquetin, sino que la interactividad artística se ha convertido en un reclamo para el público, pero no precisamente por su carácter artístico.
Dirigida por Pep Salazar y comisariada por Héctor Ayuso (con Oriol Pastor en el comisariado técnico), el Disseny Hub de Barcelona acoge esta nueva exposición de arte con la que pretende llenarse los bolsillos. Digo pretende porque aun siendo un producto fácilmente consumible por la mayoría del público, no deja de ser una exposición artística, lo cual conlleva su riesgo. El arte siempre ha tenido sus fieles y, de alguna manera u otra, se lo ha encasillado dentro de unos patrones que no hacen dudar de su autentificación. Pero, actualmente la masiva expansión de lo digital ha puesto en peligro la parte artística de lo que se recoge dentro de este arte, no a favor (o en contra) de su autentificación o valor artístico, sino más bien por la “nueva” recepción que desencadena. En este caso y con un objetivo claro, la exposición pretende desatar todo un batido de sensaciones y emociones completamente homogéneo generado por todas esas imágenes artísticas que ya no generan opinión crítica sino caras de alucinación.
Bajo el lema de “querer integrar en la conciencia colectiva la idea que el hecho digital (…) puede interpelar y emocionar al público que se adentra en su mundo” la exposición se desenvuelve en un único y enorme espacio que, más que una sala expositiva tiene aspecto de interfaz digna de consola de videojuegos, lo cual ya te prepara para lo que vendrá. El comisariado ha sabido jugar con los aspectos inmersivos desde el primer momento conjugándolos con la “magia” de la interacción de manera sublime. Que la obra de entrada sea DRIFT (Josue Ibáñez, 2023) evidencia dos cosas; que sin la presencia humana las obras artísticas del arte digital inmersivo no funcionan y, por ello se debe aceptar de manera tácita el pacto de interactuar con ellas. Y, quizá, sea por este motivo que las obras “todo pantalla” que proyectan formas y colores diversos, como la de Infinity de Universal Everything (2021), o Storm, de David Quayola (2021), no sean las que más fortuna tengan. Estas, más allá de pufs cómodos donde estirarte y pasar el rato, necesitan de un conocimiento tecnológico o desenvuelto en los aspectos de algoritmos y digitalizaciones para comprender qué está sucediendo. El inconveniente aparece cuando la mayoría de los presentes suele ser un público previamente asombrado que no quiere tener la sensación de estar en una galería artística, sino en un espectáculo donde pueda sentirse protagonista.
El público quiere jugar, quiere introducirse, quiere ser partícipe de ese arte; el público quiere que mediante los movimientos de su cuerpo las figuritas geométricas, voluptuosas y amables de Future You se multipliquen sin cesar. El público común, ya no quiere arte, sino que ha venido a descubrir un nuevo mundo en el que sus decisiones sí tienen repercusión, aunque no sean especialistas en arte o tecnología; un universo perfecto donde pueden ser aún más protagonista que las propias obras de Arte.




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